Este es una pequeña parte de un cuento de miedo que
he escrito, no tiene principio y el final es abierto, si está bien hecho lo acabaré. Comenten si les gusto, y si debería acabarlo y ponerle un principio, gracias ^^
- N-no puede ser… ¿Será qué aún estoy soñando? S-sí
seguro que es eso… -Pero él sabía que no.
Se levantó asustado, buscando a tientas a su perro, que
se le acercó previendo que su amo lo necesitaba. Jack se calmó un poco, ya que
su perro le daba tranquilidad, pero aún no habían cesado esos horripilantes
sonidos. Se acercó a la puerta y con un poco de valor la abrió. Anduvo por el
pasillo con Dwalin, con él a su lado sentía menos miedo, ya que era un perro
grande y leal que no se separaba de él. Cada vez estaba más cerca de aquel
sonido. Su corazón bombeaba a mucha velocidad a causa de la adrenalina que le
causaba esta búsqueda tan extraña. Cuando los ruidos eran tan audibles que se
podían oír varias voces en aquellos agudos chillidos, Dwalin empezó a ladrar y
gruñir con tanta fuerza y rabia que sobresaltó a Jack. Lo más terrible era que
Dwalin no gruñía a la dirección por donde se escuchaba el sonido, sino a algo
que estaba a sus espaldas. Jack con el corazón en un puño miro para atrás. Pegó
un grito al ver una figura, pero recuperó el aliento al ver que era su hermana
Clara.
-¡Clara, que susto me has dado! ¿Qué haces despierta a
estas horas?
-Eso debería de preguntártelo yo. –Su voz era seca, no
parecía la misma con la que había hablado esa tarde.-Solo te lo voy a decir una
vez, vuelve a la cama y no te acerques a esa puerta. No te voy a obligar, solo
te aconsejo. – Se dio la vuelta y se fue igual que llegó, en silencio.
Jack lo pensó un momento, pero sabía que si no conseguía
parar aquellos ruidos o descubrir lo que era, no podría dormir. Con todo el
valor que le fue posible reunir, puso la mano en el poco de la puerta y después
de pensárselo un rato la abrió. Lo que vio fue tan horrible que su garganta se
secó con tal rapidez que no le dejó producir sonido alguno. De todas formas,
aunque hubiese podido no habría gritado, ya que el único sentido que estaba
usando era la vista… por desgracia.
ENVID COOPER
Buen blogenhora buena
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